Mundo GAY: segunda entrega de DOROTHY Gay

Salir del armario y el acecho de las Brujas

image

Cada uno tiene su estilo a la hora de salir del armario.
Unas salen y punto: “Mamá, soy lesbiana” a lo que la madre responde: “Muy bien hija, ya lo sabía, estaba esperando a que tú me lo dijeras”, y todo acaba entre llantos abrazos y risas. Aunque la madre, ya se lo podía haber dicho antes porque, hasta que uno arranca, pueden pasar años de miedos y angustias.
Otras madres dicen “¡Estás loca! ¿Cómo te van a gustar las mujeres? Voy a llamar a mi psicóloga para que hable contigo”… y la psicóloga, definitivamente, llama a la madre a consulta.
Hay lesbianas que directamente no salen “Yo soy hetero, sólo estoy probando” y llevan empalmando relaciones femeninas una detrás de otra…
Y otras, como yo, sacan un pie, luego lo esconden, sacan la mano, luego la esconden, y poco a poco van sacando el cuerpo entero, y el día que lo hacen ante todo el mundo han pasado tantos años que ya anuncian su boda y su futura maternidad.
Y no es de extrañar que esto ocurra, a veces te pasas años saliendo y queriendo volver al armario por ese caminito de baldosas amarillas. Dentro de él, parece que estás segura, aunque un día te das cuenta de que la infelicidad puede llegar a ser infinita, y la insatisfacción te acaba desgarrando por dentro. Al final tienes que elegir.
Yo abrí la puerta gracias a internet, indagando encontré un chat donde podía ser yo con un Nick y conocer a otros Nicks que buscaban lo mismo: conocer gente para salir por “el Ambiente”. Y así fue, no tardé en conocer a la mujer Leona, que desde ese momento se convertiría en mi fiel acompañante, ella quería ser valiente y emprendió conmigo el camino… su madre la había mandado al psicólogo y estaba aterrada y desubicada, se le fue la valentía de un tortazo.
Allí estábamos las dos, en medio de la Plaza de Chueca, con una mezcla de nervios y ganas de divertirnos. Por supuesto, arregladas para la ocasión. Con la primera cerveza los nervios empezaron a bajar y nos dimos cuenta de que éramos observadas por todas las mujeres que allí estaban. La verdad, es que nos sentimos acechadas y admiradas a la vez.
Lo que no sabíamos es que entre todas ellas, nos acechaban las Brujas. Y cada una cayó en brazos de una, sin saber cuán desgarrador iba a ser después, el placer de sentir, por primera vez, los besos de otra mujer.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s