DOROTHY Gay:”El entretanto”

Todos, heterosexuales, homosexuales y demás personas que se enamoran y se desenamoran, pasamos entre cada relación, que consideramos “estable”, por un etapa que yo terminé por denominar “El entretanto”.
Hay muchos tipos de entretantos, yo en ese caminar por las baldosas amarillas que, tarde o temprano, me llevarían a encontrar a la Maga Amor, tuve la oportunidad de vivir muchos entretantos, pero entre todos ellos, este fue el mejor.
Mi reputación en el Ambiente estaba por las nubes en esos tiempos, me salían compañeras de viaje de debajo de las baldosas, no daba a basto con el móvil, el tiempo al final se quedaba corto, y tenía que organizar macroquedadas para poder disfrutar de todas.
Ya sé que pensaréis que estas cosas no pasan y que me lo tenía muy subido, que parece como si de una estrella del espectáculo o de una sex-symbol se tratase. Nada más lejos de la realidad, si tuviera que describirme soy una persona muy normal, ni guapa ni fea, ni alta ni baja, ni delgada ni gorda… pero durante un tiempo largo las cosas fueron así. Y así de feliz estaba, que pensaba que todo iba a ser eterno, y que nada iba a poder derrumbarme de nuevo.
La búsqueda de la Maga Amor, en ocasiones era muy divertida y apasionante, y en ocasiones turbia, dolorosa y decepcionante. En este entretanto conocí a muchas mujeres que me acompañaron en el camino durante largo tiempo: a la Mujer Pez, a la Abogada Desequilibrada, a la Enfermera Salerosa, a la Fallera Retorcida, entre otras muchas…
Y la Mujer Espantapájaros, que seguía sin comerse una rosca, decidió hacer de Cupido para la Leona, que empezó a envalentonarse, y para su Dorothy del alma. Siempre se lo agradecí, pero podía haber tenido mejor ojo, porque entre unas y otras, mi esperanza de encontrar a la Maga Amor, se fue disolviendo entre beso y beso.
La Mujer Pez, según me dijo, llevaba mucho tiempo intentando acercarse a mí, y con dos besos que nos dimos una noche, se “enamoró” de tal manera, que ya firmó conmigo una relación eterna. No me dio tiempo ni a mirarla a la luz del día, pero ella ya se veía despertando cada mañana a mi lado. Fue tal mi agobio, que estuve intentando explicarle que entre ella y yo no habría nada, unos cuantos meses que acabaron en un amistad enfermiza por su parte, que provocaron que yo tropezara con sus zancadillas, cada dos por tres, y vivir con la sombra de sus celos, muchos años.
La Abogada Desequilibrada, siempre fue un sí pero no, aparecía y desaparecía, me daba una de cal y una de arena, tan pronto era una hermosísima persona como se convertía en un ser despiadado y receloso de su vida… Un día me tendía la mano y al siguiente me dejaba en la estacada. Pero yo, que ya por aquel entonces, lo único que tenía claro es que no sabía lo que yo quería, tardé muchos años en darme cuenta de que esa relación era insana y que no me llevaría a nada.
Y en este entretanto, de pronto llegó también la Andaluza Salerosa, que con todo el arte que tenía me conquistó e irremediablemente, caí en sus brazos como una boba. En este caso, es curioso, no sufrí, me dejó y como yo vivía en una vorágine de diversión, no me desgarré por dentro. Os confieso que pensé que por fin me había hecho fuerte, y que realmente, ya no me importaba enamorarme y desenamorarme, obviamente, me equivoqué.
Una noche, charlando en el chat del ambiente, me abrieron un privado. En comparación con las páginas que hay ahora, que puedes encontrar a gente según la distancia a la que te encuentres, este chat era algo primitivo, pero podías ligar y charlar con gente con la que tenías cosas en común. Por desgracia, imagino que eso pasa en todos, había mucho intrusismo, mucho pervertido y morboso disfrazado tras el Nick de una mujer, que de pronto te mandaban unas fotos repugnantes de tías más repugnantes aún enseñando hasta el intestino. Otra de las cosas que solía pasar es que la gente ponía su mejor foto retocada para presentarse, y cuando las conocías… te entraban ganas de salir corriendo.
Este privado, me hizo dudar, hablamos y hablamos durante horas, hubo una conexión impresionante desde el primer momento, decía que era una chica heterosexual, y decidió mandarme un montón de fotos donde se veía a una chica muy guapa y muy femenina, que me enganchó durante meses a hablar, siempre con la duda de si era una mujer o no, y de si era esa mujer o las fotos que me mandó distaban mucho de la realidad. Pero era heterosexual y, según ella, muy abierta de mente… así que yo seguí con mi vida.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s