DOROTHY Gay: Y por fin la Maga Amor

Y por fin la Maga Amor

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Los encuentros cibernéticos y las conversaciones hasta altas horas de la madrugada, se convirtieron en una rutina diaria, casi una adicción diría yo. Por aquel entonces yo estaba saliendo con la Andaluza Salerosa, había conseguido que la Mujer Pez se conformara con una amistad, y la Abogada Desequilibrada estaba intentando hacer méritos para reconquistarme, ya que me daba por perdida. Ni que decir tiene que mi ego estaba en su punto álgido, y lo estaba disfrutando como una enana. Lo peor de todo es que… en el fondo de mi ser, seguía sin saber si era ella o era él, la persona que me tenía enganchada al ordenador cada noche. Yo no me sentía infiel, ni nada parecido, simplemente hablaba con una persona con la que parecía que tenía toda la vida en común, pero fuera lo que fuera, yo sabía que no era para mí.
Por aquel entonces yo colaboraba con una revista literaria online, y me había apuntado a uno de los cursos de poesía que impartían. Un miércoles de octubre, a la salida del taller, se produjo la llamada, una voz femenina preguntaba por mí, era un día lluvioso en Madrid, pero al darme cuenta de que era ella, no él, era ella, y al ver que por fin había llamado al número que le di meses antes, volví caminando a casa, bajo la lluvia, durante dos horas, en unas de esas conversaciones infinitas de las que tanto disfrutaba. Por fin se había animado, quería conocerme, quería salir por el ambiente… pero solo por curiosidad, por conocer a mis amigas y conocerme en persona.
A mi Andaluza le pareció estupendo que se viniera ese viernes. Reconozco que todas hicimos apuestas sobre cómo sería, y ganaban los votos a que nos íbamos a encontrar todo lo contrario a las fotos que mandaba, a mí me daba igual, me caía tan bien que ya se me había olvidado su físico.
El punto de encuentro en el Ambiente cuando quedabas con alguien que no conocías, era la boca de metro de Chueca. Mientras todas esperaban en un bar cercano tomando unas cervezas, fui sola a su encuentro, y ahí estaba ella, me temblaban las piernas pero conseguí simular mi nerviosismo con una sonrisa y un gran abrazo, que me hizo sentir esa conexión de lo pies a la cabeza, dando un respingo en el fondo de mi corazón. Creo que fue mutuo. Yo me hubiera quedado en ese abrazo durante un buen rato más pero era, como ella se denominaba: “hetero” y yo tenía pareja.
La noche no me decepcionó, la Mujer Pez intentó conquistarla durante toda la noche, su persistencia, cada vez que encontraba un pececillo al que engullir, ahuyentaba a cualquiera que se le metiera entre ceja y ceja, yo creo que eso es lo que me mantenía tranquila.
Las miradas cómplices se sucedían una tras otra. Y yo, me repetía una y otra vez: “jamás será para ti”, miraba a mi andaluza y lo dejaba estar.
Mi vida seguía y había encontrado a una amiga fiel y cómplice, que se apuntaba a los planes que tenía, y me alegraba las noches, cada vez más repetidas, de ausencia de mi Andaluza, a la que, por cuestión de horarios apenas hablaba y apenas veía… y que finalmente me acabó dejando, con todo el cariño del mundo y sin excesivo dolor.
En este momento la Abogada Desequilibrada, que aparecía y desaparecía, vio su oportunidad y echó el anzuelo. Llamaba, quedaba conmigo, compartíamos largos cafés y me intentó reconquistar.
Y fue antes de Navidad, un viernes del mes de diciembre, cuando mi vida, que iba completamente encaminada a enamorarme perdidamente, de la Abogada Desequilibrada, dio un giro inesperado y me hizo entender que por fin, había encontrado a la Maga Amor.

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