Opinion: La obsesión de prohibir.

Por Gustavo Rubio para DECILO Fuerte

La obsesión de prohibir

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Hace poco varios chicos murieron al consumir drogas sintéticas en una fiesta electrónica. Eso causó un revuelo mediático enorme porque se abrió otro frente de opinión fresco y renovado y dio variedad al tema narco. Más allá de las opiniones al respecto y a razón de esta columna dedicada a las armas legales , despojaremos de todo adjetivo el evento y nos quedaremos con la esencia de lo ocurrido: adultos jóvenes murieron por ingerir libremente sustancias tóxicas en un fiesta bailable.
A raíz de este hecho y en medio de la vorágine mediática y “opinólogica” en las redes que iba escalando de a poco, revelando las distintas fallas acumuladas históricamente en la administración pública, sale un juez a prohibir toda fiesta electrónica y lugares bailables en CABA hasta que el gobierno de la ciudad garantice que no habrá ningún otro muerto… Se tomó como que los individuos no fueron libres de decir que no, el gobierno no realizó la tarea de control de tráfico de sustancias y se hizo foco en el cómo y no en el por qué. Por suerte, viendo tamaño error de concepto, no tardó en quedar nula la resolución pero no hizo más que revelar el procedimiento al momento de actuar: se prohíbe, se cercenan derechos y se mete a todos en la misma bolsa esgrimiendo la justificación que va solucionar el problema pero en realidad se busca evitar los daños que sufrirán todos los estamentos de gobierno comprometidos. Por más que se hubiese llevado a cabo esta barrabasada, la droga iba a seguir estando porque los criminales no siguen las leyes. Es simple.
Desde hace un tiempo, el poder legislativo se ha abocado solamente a producir nuevas leyes. Como que tienen la obligación de reglamentar todo sin mirar las consecuencias. No se revisan fallos de la corte, existen leyes contradictorias, hay “dos bibliotecas legales” que hacen estragos morales… Todo porque en definitiva, el estado enorme e inútil que tenemos y los políticos desconfían de los ciudadanos que están dentro de la ley.
Es así que para obtener un arma legal, cualquier interesado debe pasar por una serie de obstáculos que solo sirven para impedir que gente honesta adquiera un objeto por las razones que así lo desee. Con el mismo principio que llevó al juez a prohibir las fiestas y cerrar todo boliche (no importaba si estaba en regla o no) se mete a todos los tenedores de armas y criminales dentro la misma bolsa.
Una persona que quiera comprarse un arma legal, para el estado, es tratado como un criminal en potencia. Debe probar que no tiene antecedentes, que tiene medios de vida lícitos, se lo expone públicamente 15 días con DNI y su compra etc. Eso sí, si eras amigo de alguna agrupación del gobierno anterior te lo daban sin problema o si asumís como legislador provincial o nacional, viene un arma con el puesto… Sin idoneidad, sin nada. Se ve que un político es mejor que un panadero.
A ver, no me parece mal algunas cuestiones como la idoneidad o la aptitud psicofísica, pero todo lo otro es circunstancial. Si el tipo tiene antecedentes penales y quiere comprar un arma legal, es que en teoría estaría rehabilitado. No fue al mercado negro. El tipo quiere hacer las cosas bien, y si se desconfía de el, no podía estar en la calle. Para hacer desastres no se necesita un arma de fuego, tranquilamente lo puede hacer con el carnet de conducir. Los antecedentes tampoco evitan una primera vez…
Habría que reveer muchos puntos que están en vigencia y agilizar los trámites, dando libertad a los individuos de tramitar online y que las armerias también estén conectadas. Si se puede hacer homebanking, bien se podría hacer los trámites vía internet. En un par de días nomas. Pero como puse antes, no hay ánimo de reveer cuestiones, menos pedir que capaciten a legisladores y aún menos, se les ocurre llamar a gente idónea por más que lo diga la ley que votaron.
Se ve que para el estado prohibir esta bien y desconfiar de un ciudadano que quiere adquirir un arma de forma legal es lo correcto. Parece más un estado policial o totalitario que una democracia republicana. Eso sí, cuando hay votación, cualquiera puede votar, no sea cosa que los políticos pierdan sus privilegios. Ahí sí confían en los ciudadanos porque qué daño puede hacer un político ejerciendo un cargo público?

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