Opinion:El desarme civil,base del narcoestado

El Desarme civil, base del narcoestado

Por Gustavo Rubio para Decilo Fuerte

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Más de 56 millones de personas murieron gracias el desarme civil en el siglo XX. Disidentes en la URSS, los judios y otros en Alemania, las clase media en Camboya, cristianos en Uganda, opositores en China todos ellos fueron despojados de sus armas por el régimen de turno y quedaron a merced del entramado de poder. Su condición de ciudadano quedó indefensa.
El gradualismo en el desarme civil dependió del lugar y la época en que se dio en cada ejemplo pero en todos los casos se aprecia el mismo concepto: según el gobierno, el individuo no está capacitado para defenderse a sí mismo y el estado debe hacerse cargo de ello. Se pone como excusa el “bien mayor” o “el bienestar general”, generalización (bastante marxista) que esconde un avallasamiento del individuo, para darle al estado, o mejor dicho, al gobierno un poder aún mayor de manera gratuita y sin mayores cuestionamientos olvidando el peligro que se corre. Qué se puede cuestionar si “está en juego la vida de muchos” y es así que caemos en la tentación facilista de un estado regurgitador de dádivas y no vemos que poco a poco la Republica pierde su sentido y el populismo de políticos iluminados gana terreno.
Ahora bien, esta excusa sirve para tapar errores fundamentales de políticas mal diseñadas y proteger a quienes los idearon y es así que el crimen y los delitos pasan a ser “inseguridad”, concepto bien difuso si los hay (va a depender de quién lo diga y de quién lo escucha ya que es subjetivo). Entonces, para “combatir la inseguridad”, se cae en las políticas desarme civil que encontraron sus formas a través de ONGs turbias que asesoran políticos y periodistas bajo una retórica progresista e información falsa. Plagan los justificativos grades como “Hay estudios que dicen…”, “Según los investigadores…” “En otros países”…No dan un solo dato concreto, nombre propio o ejemplo comprobable. O lo que es peor, van de lo singular a lo plural, apelando al miedo o al dolor de las victimas y televidentes compasivos para argumentar sus mentiras porque es fácil aducir que se está haciendo algo cuando ese algo implica cambiar el objeto de análisis. De esta manera el arma de fuego es la culpable de la muerte y no la persona que la empuña; el objeto inanimado es la causa del hecho y no el individuo que ejerce su voluntad de dañar al otro. Siguiendo esa lógica, habría que liberar a los asesinos ya que no son los culpables sino sus armas (de fuego, porque las otras no pasa nada…)
Esa línea facilista, la del desarme civil que costó millones de vidas, se sigue aplicando y se lo hace en el único ámbito posible: en el ámbito legal. Se caza en el zoológico ya que como bien se sabe, los criminales y delincuentes no siguen las leyes. Más de un político tendría que recordar el concepto “están fuera de la ley” y rediseñar estrategias acordes.
Las cosecuencias de dicho desmarme civil van más allá de la mera lavada de manos gubernamental, el lobby desarmista o la búsqueda de poder de la facción gobernante.
La consecuencia fundamental, hoy en día, es que EL DESARME CIVIL CONSOLIDA EL NARCOESTADO. Es una herramienta indirecta que permite al narcotráfico sostenerse.
Si se toma caso ilustrativo de la provincia de Santa Fe, en especial las ciudades de Rosario y Santa Fe, se puede ver, según las palabras del Papa Francisco, la mexicanizacion de la zona. Por distintas razones, los narcos fueron tomando el lugar y como forma de afianzarse y del innerente comercio de drogas, en especial el menudeo, la violencia creció a la par de la corrupción policial y política y degradación social. Debido a la connivencia politico-policial con los carteles y frente al pedido de pacificación de la sociedad, las medidas tomadas por los iluminados políticos recayeron nuevamente en el desarme civil. Se atacó a la parte legal, visible. Es decir, se desarmó a la sociedad como salida rápida ya que no se puede desarmar efectivamente el ámbito ilegal porque requiere voluntad, que no haya corrupción y, sobretodo, arremangarse y trabajar.
Debido a esto, a la sociedad se le quita la opción de elegir si autodefenderse o no y se la deja indefensa por partida doble:
A. Una sociedad que no puede elegir autodefenderse dependerá exclusivamente de las fuerzas de seguridad de turno (que aumenta sus números ya que se crea la falsa sensación de seguridad), en su mayoría comprometidas en algún nivel, corruptas en algún estamento, que no podrán combatir al crimen ni los delitos por su relación con los mismos.
B. Una sociedad que no puede autodefenderse estará a merced de criminales y delincuentes, que no vacilarán en atacar violentamente ya que no existe un peligro real para ellos. No corre riesgo su integridad física (víctimas indefensas) ni su libertad ( policía y poder judicial cooptado). Un ciudadano desarmado pasa, de esta manera, a ser una fuente fácil de recursos para, en este caso, el cliente del dealer de turno. Una especie de cajero automático que sangra.
El desarme civil, pasa ser una herramienta más para consolidar el narcoestado. Pasó en México, pasa en Santa Fe y en el conurbano. Con el desarme se crea un ambiente propicio para que la base de sustento que tiene el cliente pueda seguir sosteniendo la máquina narco.
Viendo cómo viene la mano en el desarme civil, a los millones de muertos en manos del estado del siglo XX hay que empezar a sumarles las victimas de crímenes y delitos relacionados al narcotrafico.
El desarmista, en definitiva, pasa a ser el mejor aliado del narco.

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