De serpientes, Vacas y Colinas

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De serpientes, Vacas y Colinas
Por Gustavo Rubio

Renovadas esperanzas recorren las redes y los medios de comunicación usados por los legítimos usuarios de Argentina: Hoy asume oficialmente el Dr Eugenio Cozzi al frente del ANMAC (Decreto 614/2018) después de una interminable y poco clara demora desde que legisladores del mismo partido gobernante anunciaran su pedido oficial de explicaciones al ministerio de Justicia por las irregularidades y acusaciones que hubiera recibido la ex directora del ANMAC, entre varias muchas cosas, por una seriamente cuestionada licitación monopólica de los exámenes psicofísicos otorgados a la denunciada empresa Dienst Consulting.
Después de alrededor de dos años de una pésima y turbia gestión, la deplorable labor de la Dra Gambaro frente al exRENAR llegó a su fin con el sacudón que sufren los soberbios cuando se caen de su ego. Si bien la noticia es vox populi dentro de los ámbitos relacionados al Tiro, el silencio mediático es atronador, casi con misma violencia con la que semanas atrás un programa de TV exponía sin sonrojarse una entrevista que intentaba lavar la cara de una gestión que necesitará más que sonrisas y poses estudiadas para explicar frente a la justicia las fuertes acusaciones que la vienen precediendo desde su dudoso paso como interventora de la Fundación Felices Los Niños.
Lo que había arrancado allá por inicios del 2016 con fotos junto a deportistas representantes del Tiro argentino a nivel internacional y visitas a instalaciones emblemáticas de la actividad con el paso del tiempo fue virando hasta revelar su escondida agenda y convertirse en una cacería en el zoo de quienes tiene sus armas debidamente registradas y nos son problema para nadie. Desde la gestión Gambaro y bajo el imperio de la mentira que fundamenta el desarme civil  se aplicaron a rajatabla las pautas del manual de desarme civil que es columna del ExRenar gracias a los asesores de la RAD, INECIP y demás orgas turbias que pululan por los despachos de muchos políticos oficialistas y opositores. Demoras en determinados trámites, resoluciones ilegítimas que atentan contra la propiedad privada, exámenes psicofisicos que dejaron a más de la mitad de los legítimos usuarios fuera del sistema, desconocimiento del estado de derecho en cuestión de litigios bajo la figura de violencia de género, robos a particulares con listado de materiales, falta de idoneidad en el tema armas y un sinfín de desastrosas acciones llevaron a que se vivieran tiempos por demás antirrepublicanos.
Durante ese tiempo complicado, la lucha de los legítimos usuarios por sus derechos cobró nuevo ímpetu. Desde diferentes frentes, se comenzó a trabajar en pos de una defensa firme y con nombre y apellido. Cada cual en su fuerte, las advertencias e insistencia marcaron dos años de ardua y constante labor en la que no faltaron los oportunistas de siempre (ajenos y propios) y las chantadas ladinas de los desarmistas embusteros de la RAD, juagarretas de escritorio y pasillos y falta de acompañamiento oficial de manera explicita. Más gente se enteró de lo vulnerable que estamos en derechos individuales a la vez que parecían tiempos oscuros.
Pero se luchó.
Al “Molon Labe” de rey espartano Leónidas se le sumaron las palabras de Dienekes, su general, que ante la amenaza de que las flechas del ejército de Jerjes oscurecerían el sol dijo riendo:  “Kalýtera, étsi tha polemísoume sti skiá” (“Mejor, así lucharemos a la sombra”)
Pasaron casi dos años desde que se hizo popular “El huevo de la Serpiente” que intentaba explicar las consecuencias que traería la licitación de los psicofísicos y, sobre todo, las atribuciones nuevas que tenía el ANMAC, brazo institucional desarmista y no regiustral. Si bien una cabeza rodó, el huevo viperino permanece.
La designación del Dr Cozzi al frente del ANMAC recuerda a ese cuento del maestro y el pobre granjero. Cuentan que siglos atrás en un reino lejano, un sabio y discípulo habían sido sorprendidos por una feroz tormenta de nieve cuando cruzaban los bosques montañosos de la región. Gracias a la ayuda de un joven pudieron encontrar abrigo en la casa de su padre, un granjero pobre pero con muchos recursos que surgen de la necesidad. Gracias al talento del granjero y sus hijos, la familia podía sobrevivir, a duras penas, en ese ambiente tan inhóspito. La nieve cerró los pasos de las colinas y el sabio y su estudiante tuvieron que quedarse un tiempo con la familia. No tenían mucho para compartir, unas conservas de frutas y verduras, un poco semillas con las que también hacían pan, una caza pequeña y un eventual pescado diminuto del río. Cada tanto algún huevo de gallina pero no mucho más le daban las escasas provisiones que podía conseguir con arduo trabajo e ingenio. Al sabio le llamó la atención que eran felices con tan poco y en especial que al granjero lo hacía feliz la vaca que había podido cambiar por unas efectivos mecanismos que había hecho. La vida de ellos giraba, y era posible, gracias a esa vaca. Leche en abundancia, queso, hasta la bosta para encender el fuego cuando la fría humedad del invierno los amenazaba. Cuando llegó el momento de irse, el sabio después de despedirse ordenó con firmeza a su discípulo a empujar a la vaca por el acantilado esa misma noche. A pesar de su asombro por la crueldad y desagradecimiento de su maestro para con la familia que los había salvado, obediente, despeñó la vaca y se perdieron en la noche. Tiempo más tarde, al discípulo le tocó pasar otra vez por la zona y descubrió que había varias casas, huertos y sembrados, animales por todos lados. Lo inundo la tristeza y desazón por haber condenado a una familia a una inminente muerte matando a su única vaca, proveedora de todo lo que necesitaban para sobrevivir y que en su lugar se habían asentado familias más pudientes. Para su asombro cuando llegó al lugar se encontró con el grtanjero que lo recibió con ropas de seda y un banquete.  Incrédulo, escuchó con asombro como le agradecía a su maestro que hubiera despeñado la vaca y los hubiera empujado a buscar nuevas formas de sobrevivir. El maestro solo se limito a sonreir y a devorar el plato de quesos que la mujer del granjero le ofrecía.
Como ese cuento, debemos deshacernos de esas vacas que nos retienen en nuestra comodidad, de esas normativas abusivas que sólo sirven para complicarnos la vida y, en muchos casos, contradicen la ley de armas. Ahora tenemos unas colinas para hacerlo. Quizás llega el momento de replantear la función del exRenar; denunciar los kioskos que crecieron a la sombra de la corrupción que dejan los años de gestiones varias; no permitir que se formen nuevos; apoyar la lucha contra el desarme civil; pedir que se corrijan trámites, normas y resoluciones inútiles a las que nos hemos acostumbrado y, sobre todo, fortalecer el derecho a la tenecia y portación legal de armas de fuego.
Esto recién empieza. Debemos dejar de lado lo que nos mantenía cómodos y aprovechar la oportunidad comenzar de nuevo y mejorar el sistema para que sea eficiente, rápido y seguro. Es la esperanza que aviva la llegada del Dr Cozzi al ANMAC, casualmente, un 4 de julio, día en donde el país de la Segunda Enmienda festeja su independencia…
Una serpiente se fue, el huevo está, es hora que, como esa vaca venerada, sea arrojado por las colinas.

 

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