Las Armas: garantes de la Paz

Las Armas: garantes de la Paz
por Gustavo Rubio

Es un hecho indiscutible que las armas de fuego salvan vidas y protegen la propiedad, por algo el mismo Estado arma a sus funcionarios policiales para su protección durante las labores de asistencia en el cumplimiento de la ley así como al personal de custodia de edificios y propiedades de valor.
La propiedad privada es un derecho constitucional y es correcto que deba ser protegido de quienes desean apropiarse ilegítimamente de ella ya que es fruto del esfuerzo y tiempo que el individuo destina libremente para conseguirla. Tenemos un Estado al cual consentimos provisionalmente la acción de protegernos (no podemos ejercer todas las actividades de la compleja vida del ser humano todo el tiempo) en tanto podemos ocuparnos de otras actividades del contrato social.
Dicha “cesión” provisoria al Estado del derecho a defendernos no implica una renuncia al mismo, sino una mera forma de pragmatismo social. El individuo o su propiedad sigue siendo la primera línea frente al atacante cuando se transforman en víctima u objeto respectivamente y su defensa el legítima. Esto queda bien estipulado, el derecho a la defensa de la persona y de su propiedad, en nuestro Código Penal.
A mediados de septiembre de este año, en la zona de Chivilcoy, vándalos con objetivos bastante obvios, atacaron y destruyeron en varias noches, una cantidad enorme de silobolsas, dejando que las lluvias se llevaran los millones de pesos fruto del esfuerzo y trabajo de la gente de la zona.
Las fuerzas de seguridad no pudieron impedir, vaya uno a saber por qué, que los delincuentes hicieran de las suyas. Si bien se hicieron las denuncias y hubo promesas de actuar por parte del Ministerio de Seguridad bonaerense que dispuso intensificar controles policiales en la zona rural,  recordemos que antes del vandalismo también existía la promesa tácita del Estado en cumplir con el rol que el individuo voluntariamente le cedía y que Este no cumplió por las razones que fueran.
Es así que varios productores agropecuarios, de Chivilcoy y la zona, han decidido custodiar con armas de fuego, los silobolsas que tienen en sus propiedades, frente al temor que sus depósitos de cereal vuelvan a ser atacados.
“No somos asesinos, pero vamos a defender lo que es nuestro” es la frase que se repite y que los diarios muestran, muchos con el asombro progresista al descubrir que hay personas que eligen plantar cara y proteger lo que es suyo hasta que el Estado venga en auxilio.
Según muestran los reportajes, los productores están preparados para repeler cualquier intento de daño y aclaran que su intención es de no salir a la caza de delincuentes, para enojo de los desarmistas que no pueden usar su mantra mentiroso del “ciudadano sheriff” o “justiciero”.
Desde que salieron a la luz estos reportajes a productores y las notas sobre la protección armada que iban a realizar en sus propiedades, no hubo más vandalismo. Exacto, los delincuentes no son tontos. Cuando la potencial victima está dispuesta defenderse, el riesgo no vale la pena.
El poder de disuasión que genera el simple hecho de hacer de público conocimiento que hay gente dispuesta a ejercer su derecho inalienable a defender su propiedad hace que el uso de la fuerza real sea innecesaria.
Hasta el momento no hubieron ni heridos ni muertos. Se cortó el vandalismo, no hubo más pérdidas económicas y, me atrevo a decir, que el mismo Estado se ahorró varios millones en combustible, papelerío, personal, etc.
El solo hecho de dar a conocer que las personas dentro de la ley estaban armadas, que las victimas podían defenderse, sirvió como disuasión.
La situación no escaló como el miedo que intentan imponer los desarmistas de la Red Argentina para el Desarme, todo lo contrario, se calmó y, lo mejor de todo, sin violencia.
“Las armas tienen por objeto y fin la paz, que es el mayor bien que los hombres pueden desear en esta vida” dijo el escritor Miguel de Cervantes hace mucho tiempo y sus palabras siguen vigentes con el ejemplo de los productores de Chivilcoy.
A más Armas legales, menos crímenes y delitos ¿Qué más hace falta explicar?

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